¿Quién cuando niño no dejó de dibujar un árbol?. ¡Y qué lindo lo veíamos una vez concluido!.
Nos sentíamos un gran artista, ja, ja, ja.
Esa planta de tronco leñoso, que se ramifica a cierta altura del suelo y supera los seis metros de altura.
Árbol de Tule (imagen)La diferencia de los arbustos, es que sus ramas (árbol) parten de un único tronco.
Se hacen muy altos (Secuoyas, más de 100mts.), viejitos (miles de años) y anchos (árbol del Tule: 42 mts. de perímetro aprox.)
Los primeros existieron hace 380 millones de años.
Lo grave es que en muchos lugares del Planeta se los está "matando" sin piedad (deforestación desmedida) teniendo gran incidencia en recalentamiento global (un tercio desapareció).
Naciones Unidas Para el medio Ambiente, programó (desde hace un tiempo) plantar un árbol por habitante para fin de este año.-
Allá por el 2003, tomé una lápiz y escribí esto:

EL ÁRBOL DE MI ABUELA (cuento)
Aquella tarde desperté diferente, no se por que, pero diferente. Algo raro había en mi, una sensación indefinida. No que me produjera tristeza, muy por el contrario.
Junté unas ramas, encendí el fuego, y su calorcito fué como una caricia en mis manos. Tomé la pava, estaba solo, aquello sentí como si alguien pasara suavemente sus manos sobre las mías. Debo reconocer que esa experiencia me hizo sentir feliz.
Mientras el agua se iba entibiando alzaba la pava para hacerla viajar hasta el mate y humedecer la yerba (hierba), que se encontraba en su interior como esperando el bautismo. Así estuve por unos minutos, cumpliendo con ese ritual "sagrado" complemento de lo que a la postre sería el "arte de tomar mate".
Ese día elegí hacerlo debajo del árbol, que según mi padre, había plantado mi abuelo (cuando yo muy niño) por sugerencia de mi abuela.
¡¡¡Cuánto amaba las plantas mi recordada abuela!!!.
Hoy la rememoro con nostalgia. Me enseñó muchos secretitos de jardinería. Por gentileza de la vida llegué a compartir muchos momentos comunes, antes de que partiera vaya a saber a qué lugares de las galaxias.
Ya acomodado en el suelo y con la espalda apoyada en el tronco de mi árbol preferido, cebé el primer mate, el vaporcito que despedía "dibujó" en el aire la palabra AMOR. Seguro mi abuela logró aquello, pues era la palabra que más estaba en sus labios.
Rápidamente se sucedieron mil recuerdos de mi vida, ...con mi abuela claro. Desde aquel primer cuento que me narró después de acomodarme en su regazo, hasta la vez que me desafió a correr una carrera y tropezó fracturándose el brazo izquierdo. En esa oportunidad lloré mucho porque por ser muy niño creí que abuelita se moriría por mi culpa. Pese al profundo dolor que seguramente sintió, me miró sonriendo y diciendo a manera de consuelo...
- ¡Qué abuela más torpe tienes!.
Luego se hechó a reír sin parar. Así fué siempre mi abuela, muy valiente y llena de ternura.
Una vez más cebé otro mate. Éste me parecía aún más sabroso que los anteriores,...sería por los recuerdos de mi abuela.
Así pasé varias horas con más recuerdos, como aquel mojarrero armado por ella con una tacuara muy finita, hilo de bordar verde, con los que decoraba los almohadones de mi cama "dibujando" un pececillo, y un anzuelo muy pequeño después de formar un gancho en uno de sus alfileres, ja, La pobre abu cada tanto debía reponerlos porque los perdía a menudo en mis salidas "pesquiles".
Luego noté que el agua se acababa. Miré hacia arriba, las hojas del árbol "saludaron", cerré mis ojos,...y fuí feliz.
Con el cariño de siempre,
Un abrazo y,...
Un afectuoso sapukay.
Leo Kutú.-











































