anuncios clasificados Los Pasos Del Pescador (Ñánde Corrientes porâ): ¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!,...¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!! (1º Parte)

jueves, 12 de marzo de 2009

¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!,...¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!! (1º Parte)


Una vez lo dije, y me permito reiterarlo: A los amigos o "hermanos de los anzuelos", no se los avandona. (ver:¡CUÁNTO TE EXTRAÑO AMIGO BATEL!!!!!!!!!)
Estén donde estén, cueste lo que cueste, debemos acudir por ellos. Ellos siempre estarán esperándonos, porque también saben que, estén donde estén, sus amigos harán lo imposible por estar donde deben estar, ...junto a ellos.
Batel se fué, pero no murió.
Entonces en algún lugar permanece esperándome.
Con Gus, mi inseparable compañero de aventuras, nos planteábamos, dónde buscarlo.
Estaba seguro que, como nosotros cuando niño, al estar enfermo acudiría a su "vientre de orígen", los esteros.
Sin dudarlo me dije,...¡Siiiiiiiiiii!, los esteros, allí estaría recuperando fuerzas.
Pero claro, por agua no se podría, esta no existe.
Nos quedaban dos vías, por aire o por tierra.
Nuestras posibilidades estaban limitadas a la vía terrestre (obvio).
Tendríamos otro obstáculo. No hay accesos en automóviles o algo semejante, y la distancia es muy, muy larga.
Uno de estos tantos días en que me pasaba pensando cómo haría para visitarlo, se me ocurrió.
¡A caballo!,...¡Siiiiiii, a caballo!.
No lo dudé más. Apenas Gus visitó mi casa (lo hace a diario, es novia de mi hija Vero), se lo comenté.
Inmediatamente, me respondió, ¡ Siii, vamos!. Gus desde niño y por varios años, desempeñó tareas en el campo. Las conoce muy bien. Su otra pasión es domar novillos, hoy Vero (mi querubín) no se lo permite por temor a que resulte lastimado; es natural, lo ama.
Para el día elegido, debía traer del campo uno de los caballos, "Paépa" (en idioma guaraní:¿qué tal? o ¿cómo andas?, primer saludo al encontrarnos con alguien), el montado (así denominan en la zona al equino que le sirve de medio de transporte a diario) de su abuelo. Al otro (caballo) ya lo tenía consigo, "Pirá" (pez). Confieso que ambos no tenían nombre, estos los elgí para la ocasión. Tal vez les quede para siempre.
No queríamos esperar más, de tal modo que, el día estaba decidido. Saldría yo de dictar clases en el colegio secundario (16:30 hs.), avisaría a Gus y vendría por casa con los caballos listos para montarlos y partir. Sin tiempo que perder, ni en meriendas, habría oportunidad al regreso.
La travesía sería larga, casi tres horas de cabalgata por lugares agrestes, tiempo igual para volver...¡Cómo me gusta!,...¡Cómo me gusta!.
El pensamiento que nos "veríamos" junto a Batel, nos llenaba de entusiasmo.
¡Partimos!!!. Miramos el reloj y marcaba las 17:00 hs., hermosa tarde, eso sí, en esta época (verano) con varios grados de temperatura sobre los 30º, el sol pega de lo lindo, ja, ja.
No importa, por Batel, vale el esfuerzo.
No llevamos ningún elemento para pescar, nuestro único bolso portaba un termolar con agua para calmar nuestra sed. Es que no ívamos a pescar, nuestro cometido era el reencuentro con Batel, allá en sus orígenes.

Al cabo de mucho andar, llegamos al primer puesto (casa donde vivieron el personal de una estancia-establecimiento ganadero-para controlar sectores de campo). Los propietarios poseen grandes extensiones, por lo que requieren de estas construcciones cada tantas hectáreas para facilitar el control de sus haciendas. Puesteros se llama al personal que realiza esa función laboral viviendo allí. Es habitual que lo hagan junto a sus familias (esposas e hijos, estos concurren a las escuelas rurales donde cuenten con ellas). Familias sacrificadas si las hay.
La travesía prosiguió. El entusiasmo era muy arraigado en nosotros. Teníamos toda la naturaleza salvaje para disfrutarla.

Pasó el tiempo y llegamos al segundo puesto. Recorrimos un largo trecho desde la inicial salida.
Hasta aquí, la ruta nos era conocida, ahora todo sería descubrimiento y sorpresas.
En el lugar tropezamos con el primer impedimento serio, un alambrado sin paso. Gus se encargó en adaptarlo para tal fin, de no ser por él allí hubiera terminado nuestro peregrinar. ¡Qué pena !.
Reiniciado el paso de "Paépa" y "Pirá", nos adentramos a un sector de mucho peligro para ellos. En el lugar abundan los tatúes y estos son de construirse sus cuevas. Debíamos avanzar muy, muy despacio a pesar de cubrir una larga distancia. Si se apura el paso, al meter la pata en los agujeros resultarían lastimados. Tardamos mucho, pero seguros.

En ese tránsito, nos encontramos con la primer aguada. En esta época de sequías agudas, existen muy pocas. El ganado tiende a reunirse en sus cercanías por ese motivo.
El calor del sol seguía siendo algo cruel con nosotros. Grandes sorbos de agua calmaban nuestra sed.

La vegetación comenzaba a hacerse notar de una manera diferente. Iniciábamos la zona de montes y pastos altos.
En ocasiones debíamos apoyar nuestros pechos sobre la montura, para pasar justos por debajo de las ramas de los innumerables arbustos. Inevitable era sentir, la más que caricia de sus maderas, ja, ja. dejandonos algún recuerdo en nuestras pieles.
Pero todo valía por ver a Batel.
En mi caso montaba a "Paépa", Gus lo hacía sobre "Pirá".
¡Qué noble animal es el caballo, cuánto afecto les tengo!.
Protagonistas indispensables para intentar hacer realidad nuestro sueño. Nos llevan a cuestas sin manifestar disconformidad alguna, son únicos en tanta entrega.
Si hasta por momentos nos marcan el camino, nos indican con su voluntad por dónde es mejor hacerlo,...¡Cuánta bondad!.
Del otro lado del alambrado el campo se mostraba limpio, pero no teníamos cómo acceder a él.
Nuestra visión nos devolvía malas noticias.
El monte se "cerraba" y una vez más estábamos ante un escollo que nos dejaría fuera de la aventura de llegar a Batel.
Mientras avanzábamos, hacíamos infinitas disquisiciones con Gus.
Empezábamos a plantearnos que deberíamos dejar a "Pirá" y "Paépa".
Esto me daba mucha tristeza. Igualmente la decisión era llegar aunque sea a pié. Aún faltaba mucho y se presentaba otro inconveniente, no alzamos botas y las víboras son de cuidarse de ellas. Se nos estaba complicando todo.
El calor seguía pegando con su particular rigor. Pero ese olor a campo y salvajismo nos nutría intensamente.
De pronto cuando ya casi la misión se abortaba, una milagrosa mirada hacia la izquierda y,...¡Eureka!,...postes del alambrado casi derrumbados.
¡Nuestra salvación!, ...por allí ingresaríamos´. La esperanza renació. Se nos iluminaron los ojos.
Así lo hicimos con sumo cuidado para que no tropezaran los caballos. En estas ocasiones cuando se sienten enredados, se alteran y pueden dañarse físicamente. Esto no estábamos dispuestos a posibilitar.

Ya nos encontrábamos del otro lado. Los pajonales y pastos altos (caá guazú: hierba alta. Caá: hierba. Guazú: grande. Se traduce para el caso: pastos altos) hacían sentir su presencia, el monte también.
Buscando limpiones dentro del monte avanzamos lentamente. La vegetación se tornaba muy alta. En un momento tuvimos que orillear una zona de fango, agua y pasto. Lugar éste muy riesgoso. A simple vista se presenta como una linda pradera, pero esconde una trampa natural. Se debe saber leer la morfología del lugar para no caer en ella.
De pretender traspasar por ese punto, los caballos se empantanarían hundiéndose hasta la panza, requiriéndose de otro animal en tierra firme para tironearlo con sogas como un malacate y rescatarlo. El ganado en su búsqueda de buenas pasturas suelen caer allí, y si no se los saca, perecen en el lugar ya que queriendo salir por sus medios, más se entierran.
A espaldas de Gus se aprecia ese sector blando con un color verde diferente.
Seguimos adelante, con mucha alegría acompañados por la sonoridad del canto musical de los pájaros, las voces de las bestias y otros sonidos del monte, un deleite para los oídos.

Si antes la hierba era alta, ahora lo era más aún, tanto que casi nos hacía desaparecer a caballo y jinete.
Por delante quedaba mucho recorrido a pesar de lo largo del tránsito hecho.
Estábamos enteros, físicamente, de espíritu, de salud y pensábamos solamente en el reencuentro con Batel, allí en el puente del ramal ferroviario (hoy en desuso). Era el punto de referencia y la meta. Sabía que por debajo de él, las aguas de Batel estarían. Generaba esperanza y la energía suficiente para seguir.
Varias veces estuve en ese lugar (El Puente), aunque siempre el acercamiento lo hice por agua, cuando el canal de Batel rebozaba de vida. ¡Qué lugar encantador y lleno de misterio!
Allí se confunden en un abrazo, monte, arroyo (que en otro lugar sería considerado un río), pescador, fauna, flora, etc.. Abrazo único, entre hemanos de los anzuelos.
El puente fué construido en el siglo antepasado. Ya volveré sobre algo más de historia.
El monte se entramaba por delante nuestro, las plantas altas y espinosas emergían como un ejército de custodia, los cardos en el piso también, pero debíamos llegar. Por un momento fué como si hablaran, ¡"Los dejaremos pasar, no se aflijan, los dejaremos pasar"!. Ellas (las plantas) habían decidido colaborar en la misión, al fin y al cabo, somos todos amigos.
Batel nos estaría esperando con esa fe del chamigo (en lengua guaraní: mi amigo)que sabe que tarde o temprano, sus afectos estaríamos junto él.
Con Gus, reiterábamos la búsqueda de lugares más accesibles.
En algo el calor había menguado. Nuestro hermano de los anzuelos, El Sol, también consideraba darnos una mano para el reencuentro. ¡Gracias Chamigo!.
Otro par de tragos refrescaron nuestras gargantas.
Por un momento, entre bromas y recuerdos de otras aventuras vividas, vimos en nuestros rostros la expresión más acabada y mejor "dibujada" de la felicidad.
Sabíamos que llegaríamos,...no se como,...pero llegaríamos.
Un afectuoso sapukay.
Leo Kutú.-
(Continuará)

6 comentarios:

Gaizka dijo...

Preciosa aventura amigo... Esperaré con ansia ver como continua...
Un abrazo.

Jose dijo...

Me has dejado con la miel en los labios. Está claro que semejante odisea hay que desglosarla en partes.
Seguramente ese viaje en caballo ha sido especial. Aunque no conozco a nadie que vaya en caballo a pescar, estoy seguro que sería una experiencia digna de llevarla a cabo.
Espero la siguiente parte del relato.
Saludos.

junior dijo...

Fiquei cheio de vontades de participar de uma aventura como esta, querido irmão de anzóis, também adoro cavalos. Fiquei ansioso pela continuação e pelo desfecho.
Um grande abraço

Leo Kutú dijo...

Hnos. de los anzuelos:
Gaizka: aprecio tu entusiasmo.
Jose: Es cierto, tuve que dividirla en partes. Es una experiencia muy especial, se trató del intento en reencontrarnos con "el hermano de los anzuelos" Batel.
Junior: Qué lindo que también coincidamos en el amor por los caballos.
A vosotros, un afectuoso sapukay.-

Barbux dijo...

Por favor, la segunda parte YA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Leo Kutú dijo...

Hno. de los anzuelos, Barbux:
Gracias por visitarme.
Ya vendrá la segunda,...si señor.
Un afectuoso sapukay.-