
Hnos. de los anzuelos:
Panta es el encargado, junto a Alicia (su compañera), de cuidar el Club Caza y Pesca Iberá. Lurdes, su angelito, acompaña el quehacer diario.En realidad la correcta escritura en lengua Guaraní es Yvera, con una pronunciación "nasal" de la Y. Y significa agua, vera (léase verá) significa brillante.
El nombre deviene por el brillo que presenta la superficie del agua en el lugar (humedal del Yvera) como consecuencia de la luz solar fuerte, logrando que las olas en superficie semejen lentejuelas en movimiento, casi como el traje de una danzarina en los Corsos durante las Fiestas de Carnaval, cita muy esperada en los meses de Enero /Febrero por las diferentes Comparsas de la Provincia de Corrientes (Argentina) y el público en general que se suma a los diferentes Corsódromos.
Estando en mi casa, tuve la grata sorpresa de la visita de Panta.
-¡Necesito hablar con Gustavo para que cuide el Club en mi ausencia por varios días! (de Lunes a Miércoles).
Fueron las expresiones de Panta.
Prometí acompañar en la "vigilia". Panta se alegró mucho. No podía hacer menos por él y nuestro Club. El lugar es como mi segunda casa, ja, ja, ja.
Guatavo iría primero y por mi parte me acercaría al lugar en horas de la tarde (compromisos me impedían hacerlo antes).
Llegó el momento, acomodé todo mi equipo de pesca en el automóvil y partí rumbo al Club, escasos 5 km. desde mi Pueblo.
Los primeros días de la semana casi no hay movimiento de pescadores. A partir del Jueves/Viernes se hacen notar, y el Sábado y Domingo se intensifica.
¡¡¡Buenísimo!!!, estaríamos tranqui, para gozarlo a pleno, ja, ja, ja, ja.

Ni bien llegué, preparé unos riquísimos amargos (mate: agua caliente sin hervir, una calabacita-recipiente casi llena de yerba-ojas trituradas y procesadas y una bombilla por donde succionar el agua vertida desde un termo o pava humedeciendo la yerba).
Charla amena junto a Gustavo, mi inseparable "hermano de los anzuelos", y de la vida (novio de mi hija mayor).
¡¡¡Qué felicidad inmensa!!!.
Sentados en la "terracita" del Club, con vista a nuestro amado Río Aruhary (Río Corriente), el sol acariciándonos con su calidéz de Chamigo, el viento tratando de abrazarnos con cariño invalorable, los perros sumándose a la companía, y alguno que otro canto dulce de aves aquerenciadas.
¡¡Hoooooo!!!,...¡¡¡Corrientes porá!!! (Corrientes linda).
Entrada la noche, hicimos honor a una picada de milanesas y asado frío con chorizos que había cargado para tal fin. Para "envidia" de los "lingotes", nuestras mandíbulas eran pistones de TC 2000 (categoría de autos de competición en Argentina).

Descansamos y al otro día al advertir que ningún visitante llegaba al Club, planeamos una salida de moscazos. Lo haríamos en toda la zona frente al Club, por si repentinamente debíamos regresar para atender a quiénes elegían pasar un buen rato en el predio.
Botamos el "Kutú Haguá", nuestro trasatlántico-canobote de 3,80mts. de eslora por 1,10 mts. de manga, construido con fibra de vidrio. El coloradito de aventuras.
El primer punto elegido fué un ramerío en medio del cauce. Allí se acelera el agua, gana en oxigenación, y los "lingotes" encuentran un buen lugar de acechanza.
Nos ubicamos, después de remar de lo lindo, dejamos caer el ancla, sacamos cola de rata y las moscas comenzaron a volar. El anclarse permite insistir con mayor número de lances a distintos puntos de la zona en cuestión. No se lograría con una flotada al garete pasando por el mismo lugar. Es un método que lo usamos mucho, casi siempre, con Gus.
Gustavo en el inicio de la rompiente, Yo en la parte final.

De pronto siento el ¡¡Trac!!, como si el anzuelo se trancara en una rama sumergida. Tirón firme con la mano que sostenía la línea y, casi al "unísono", levantada de la caña para mantener la tensión de la línea y hacer "trabajar" la flexión de la puntera.
No dar el tirón al mismo tiempo que levantamos la caña, esto a menudo quita el "bocado" de la posibilidad de ser mordido por el Dorado. Es, tirón y levantada, con fracciones de segundos de diferencia. Con práctica es fácil lograrlo.
Saltos, acrobacias, corridas, y todo el show que nos acostumbra brindar nuestro "hermano de los anzuelos" del río. ¡¡¡Un deleite de colores destellantes!!!. Patrimonio del "lingote". ¿De quién sino?.
Arrime, quita de anzuelos, recuperación (mientras se enfoca con la cámara), pose para la foto, ¡¡chic!!, recuperación y suelta para llenarnos el alma viéndolo nadar orondo,...de regreso a casa. Otra opción es mantener pinchado en la primer recuperación y quitar cuando levantamos para la fotografía. Practico lo primero. Es que me hace bien sacarle el anzuelo lo antes posible. ¿Si se escapa?,...¡Buen viaje y éxitos futuros!, ja, ja, ja. Tiene derecho,...¿O no?.

Llegó cierta hora en que nuestros estómagos necesitaron ser obsequiados con algo gastronómico.
Me tocó hacer de chef, ja, ja, ja, ja.
Y bueno,...no hubo más remedio que "arremangarse" y elaborar algo rico, ja, ja, ja.
Allá fueron algunos ingredientes a la olla.

Al rato, nos encontrábamos degustando sabores "costeros" (por estar en sercanías del río, ja, ja).
Mirábamos algo de TV, charlábamos de pesca,...sin dejar de masticar, ja, ja. ¡¡No dejamos nadaaaaa!!. ¡¡Cual pirañas famélicas!!, ja, ja, ja.
La siestita reparadora no podía ser evitada (nos habíamos levantado a las 05:30 de la matina). Un placentero sueño y nuevamente en "campaña".
Mientras Gustavo atendía un Socio que retiraba su embarcación, fuí a castear desde la costa. Dos "lingotitos" me alegraron el momento de la previa.
Ya embarcados nuevamente, salimos a intentar pescar.
Esta vez elegimos unas hermosas correderas sobre unas piedras sumergidas. El lugar tendría un metro y un poco más de profundidad con una posterior caída abrupta. ¡¡Precioso lugar para entretenerse!!.

Fué un "Festival" de clavadas, alegrías, sapukai, y "otras yerbas". También tuvimos que cortar algunos tippet por moscas trancadas en troncos y otros obstáculos. Gajes del oficio, ja, ja, ja.

Fueron tan condescendientes y generosos los pirá (pez) que hasta en últimas horas de la tardecita, otro bellísimo "lingote" eligió una de nuestras moscas. ¡¡¡Gracias chamigo amarillo!!.
Con Gustavo eramos infinítamente felices viéndonos pescar, reirnos, "gastar" chanzas,...¡¡Viviendo!!.
Esto es capáz de brindarnos el siempre chamigo Aruhary.
Cada vez que estoy flotando sus aguas, me la creo que no moriré jamás, ja, ja, ja, ja. Bueno, después de todo, está bueno sentir que se es inmortal, ja, ja, ja, ja.
¡¡¡Cómo quiero volver a ser sentinela!!!, ja.
¡¡Qué más podíamos pedir a la vida en ese momento y durante las jornadas que nos tocó ser guardianes del Club,...¡¡¡Y DEL RIIIOOOO!!!.
El sol "levantando" un par de rayos, nos "decía",...¡¡¡Chau Chamigos!!!,...¡¡¡Chau "Hermanos de los anzuelos", regresen pronto a cuidarnos!!!.
Con el cariño de siempre,
Desde la provincia de Corrientes, Argentina,
Un abrazo y,...
Un afectuoso sapukay.
Leo Kutú.-







































