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domingo, 29 de noviembre de 2009

TRAS LOS PASOS DE LA MOSCA

Hnos. de los anzuelos:
Seguimos en período de veda, esto es, está prohibido pescar (aún con devolución) en la provincia de Corrientes. Desde el 08 de Noviembre al 20 de Diciembre. Cañas guardadas y juntando ganas para cuando se habilite nuevamente la temporada de pesca.
Compartiré el segundo día de visita al Batel , al otro día de aquel donde logré la vieja del agua. (27/07/09).
Tenía un pretexto para hacerlo .
Dejé olvidada la mosca que me permitió pinchar la vieja.
Motivo para regresar a aquel lugar de mi amado Batel.
Para ello una buena idea fué invitar a Mary y Luci. El sí de ambas fué instantáneo. Son muy aventureras y divertidas. Toda una tarde con su companía es garantía de risas y buen pasar. De hecho ya lo hicieron antes.

Juntamos los equipos, y con toda las "pilas cargadas" de nuestros corazones en pocos minutos estábamos en el lugar.
Caminamos por sus orillas. Por aquellos días su cauce (como les mostré en un anterior post) contenía algo de agua. Acumuladas por pocas lluvias. La seca aún no daba señales firmes de avandonarnos.
Hoy, para felicidad, se muestra absolutamente desbordado, inundanda sus partes bajas. Desde hace varios días llueve copiosamente. Días tormentosos, mucho viento, rayos, truenos y relámpagos. Es como si la Naturaleza organizó una gran "fiesta" de luces y cornetas, para festejar la venida del agua que tanta falta hacía.

Mientras bromeábamos y reíamos, aprovechamos para dirigir las miradas al "vestuario" dejado por alguna serpiente que decidió "comprarse traje nuevo", y abandonar el viejo, ja.
Calzábamos botas, son vitales para sentirse seguros en estos lares. La consigna era divertirse y no dar chance a otra situación no deseada.
El día fué espléndido. El solcito calentito nos hacía sentir muy cómodos.

Alguna vez supo deambular por el terruño, pero la impiadosa sequía acabó con ella. Tal vez entrada en años carecía de la fuerza suficiente para soportar los avatares a que fué sometida cuando el cauce estuvo seco. Necesitan del agua.
Debió haber sido una hermosa Karumbé (tortuga). Sus pasos son lentos pero firmes.
Recuerdo, de niño cuando alguna resultaba pescada (tomaban el trocito de carne vacuna puesto en el anzuelo), después de descengancharlas (a menudo vienen precionando fuertemente con su boca,...no clavadas), las llevaba lejos de la costa para entretenerme mirándolas como se orientaban y regresaban al río. Las seguía a cierta distancia. ¡Que lindo era aquello!. Gratos recuerdos.

Mientras Mary y Luci "cotorreaban" muy locuáces, por mi parte hacía uno y otro cast.
Muy pobre el pique del Batel. Es que poca vida tenía. No obstante me obsequió un "querubín".
Creo es el pez más diminuto logrado con mi equipo de mosca.
Ahún observando la foto, cuesta distinguir pez de señuelo, ja, ja, ja, ja, ja.

Los intentos continuaron pero no había respuestas.
Por un rato nos dedicamos a buscar la mosquita olvidada. Que por aquí si, que por aquí no, tal vez entre estos pastos, o aquí en la costa sobre la arena. Mary y Luci completaban el trío del "servicio de inteligencia" tratando de dar con lo oculto.
¡¡¡Eureka!!!. ¡Aquí está!.
Y la mosquita apareció.

Estábamos muy felices y relajados. A tal punto que decidí echarme un ratito y seguir la charla amena. Mis ojos escudriñaban el cielo y advertía el vuelo de garzas, chajáes, aguiluchos, teros y algún que otro pajarito salvaje., cuando no el paso parsimonioso de un lote de vacunos buscando un lugar más agradable.
Mary se hizo de la máquina fotográfica y junto a Luci disparaban continuamente perpetuando aquel momento.
¡Que gozo sentía verlas así!.

Antes de abandonar el lugar posamos con Luci. Cuando no hay presencia de peces, otra alternativa para el pescador es la presencia de bellas companías,...¿o no?, ja, ja, ja.
Caminamos tal como llegamos. Charlas, risas, bromas y curioseando todo lo que llamara la atención a nuestros ojos y enriqueciera nuestros espíritu.
Buscar la mosca fué el pretexto para todo ello.... ¡Ojalá!, en cada salida olvide una mosca,...
Con el cariño de siempre,
Un abrazo y,...
Un afectuoso sapukay.
Leo Kutú.-
p/d: De ser posible en el futuro agregaré al post la foto de la mosca. Razones técnicas hoy me imposibilitan. Hubiera querido postearla ahora. Disculpas.-

martes, 3 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¡REENCUENTRO CHAMIGO!!!!!!!




Hermanas/os de los anzuelos:
Esta salida la quise publicar en su momento, pero por razones técnicas no disponía de las fotos.
Enorme emoción me da hacerlo ahora, a pesar del tiempo transcurrido(no mucho, por cierto) .
¡¡¡Pude hacer volar mis moscas para que las recibiera en sus "brazos" mi amado Batel!!!.
¡¡¡Qué felicidad infinita!!!.
Aquel día, 27/07/09, transcurría el invierno pero con una temperatura agradable.
¡¡¡Un día fantástico!!!, a pleno sol, muy poco viento, apenas una brisita que nos acariciaba a todos quienes deambulábamos por el lugar.
Él estaba allí, muy "flaquito",...pero ¡¡¡VIVO!!!.
¡¡¡Bateeeeel!!!,... ¡Querido "hermano de los anzuelos", qué alegría verte chamigo!.
Fué la expresión que me nació de muy adentro de mis sentimientos al llegar junto a él.
Ya sé que no me escucharía y aún menos respondería,...o sí,...él tiene su lenguaje natural y con él "habla".



Apenas perceptible era su discurrir, como sacando voluntad de las entrañas mismas., por ser vagual, ...naturalmente vagual. Así vivirá por siempre, lo sé.

Las que sí se mueven a sus anchas son las Karumbés (en lengua guaraní: tortugas). Parecen distraídas, pero a poco que perciben el acercamiento hacia ellas de algo que consideran extraño,...¡bluuum!, se zambullen dejando "dibujos" en movimiento sobre la superficie del canal, ja, ja, ja.

Durante media hora caminé por sus orillas escuchando cada sonido y gravando cada imágen en mis retinas.
Aaaaaaaaaa, pero llega la hora del hambre y hay que comer, ja, ja, ja.
Me acomodé es sus barranquitas, más altas que nunca por la seca.
Busqué lo que había alzado para el morfi, y escuchando unos chamamés que "salían"de mi pequeña radio-compañera. Mi ser se hinchaba de felicidad como un aerostático gigante.



Qué placer y disfrute ser parte de todo el entorno. Algunas garzas en "su mundo" por allí, varias aves revoloteando, cantos de otras tantas, y curiosos caballos lentamente acercándose para quedarse observándome y brindarme companía a pocos metros.
Estábamos todos en "casa".

Con el estómago algo cargadito, proseguí dando pasos de pescador por el "camino de toro". Así llaman al senderito marcado por los vacunos a metros del cauce. De tanto transitar por el mismo lugar el terreno se "pela" y queda la ruta,...el "camino de toro".
Cada tanto, paseaba mi mosca intentando pescar algo.

Descubrí una Palometa al borde del agua. Su lomo sobresalía la superficie. Si hay un pez voráz por excelencia es la Palometa. Eso sí, un pique y mosca destrozada. Su potente dentadura y la manera que encastran al cerrar sus fauces, producen el mismo efecto que una guillotina.
Igualmente me dispuse a sacrificar una mosca. Quería sentir la pesca en mi amado Batel.
Un falso cast y mosca al agua. Cayó frente a su narina,...y nada. Dos intentos más sin respuestas.
Mmmmmmm, me dije, si no se avalanza la Palometa, esto viene muy duro, ja, ja, ja.
Tal vez el agua muy fría la aletargó, tal vez estaría en sus finales por la escasa oxigenación del agua, talvez,..muchas conjeturas podría hacer.

Reanudé mi periplo, encontrando restos, producto del impacto de la bajante extrema (hoy estaba con más nivel por lluvias pasajeras de días anteriores). Son presas fáciles de las garzas y cigueñas.
Llegué a un meandro donde "tropecé" con restos de un Vacuno muerto. Otra víctima más de la y severa sequía y falta de buenas pasturas.
Buscando entre sus huesos di con lo pretendido. Una taba. Este hueso con el cual los gauchos pasaban lindos momentos de diversión en cada pago rural. Costumbres ancestrales de juegos y apuestas.



Tomé la taba (hueso) y comencé a arrojarla por los aires unos 5/6mts. para luego de caer ver qué me deparaba el azar. Suerte o culo ( mala suerte), así se designa según la cultura gauchesca. Me entretuve un gran rato, ja, ja, ja. Estaba hecho todo un gaucho de siglos pasados, ja, ja, ja. ¡¡¡De timbas con Batel!!!.
¿La verdad?...para el festejo del encuentro,...¡¡¡Vale!!!,..¿O no?. ¡Que sea festivo, sí señor!. ¡¡¡Viva Batel!!!.

Reanudé mi caminar por sus costas.
El azul-celeste de sus aguas me colmaban de alegría, ¡qué feliz estaba!, aunque no haya pescado nada todavía.
Decidí, volver sobre mis pasos y recorrer en sentido contrario.
Mientras abanzaba escrutaba cada lugar que su cauce me lo permitiera.
Me alejé muchísimo, quería recorrer lo más que el tiempo me lo permitiera.



Mis ojos dividían el tiempo entre descubrir un lugar que invite al lance y los pastos para advertir alimañas. Y allí estaba la bella. Una preciosa Ñacaniná. Son muy agresivas y de "pocas pulgas", si bien no son de veneno mortal. Eso sí, cuando se lo proponen, muerden bien, ja, ja, ja, ja.
Quieta estaba como haciendo un "piquete" ("cortando" transversalmente) en el "camino de toro". Al pisar serca, se deslizó hacia abajo por la barranca y los yuyos.
Demoré mis pasos de pescador, para deleitarme con su reptar armonioso. Desde criatura me fascina ver desplazarse a los ofidios. Sus dibujos en el cuero también me atraen mucho.
Cuando se enojan (Ñacaniná), ensanchan su cuello y emiten un sonido semejante a un resoplar, algo así como un ¡¡¡ffsssss!!!, ¡¡¡ffssss!!!.
Fué lo que hizo, es que entre ella y yo estaba la entrada de su cueva. Allí quería dirigirse. Así lo hizo finalmente.

Continué. Llegué hasta una nueva curva. El lugar me pareció propicio para unos lances.
Cambié de mosca. Coloqué una semejante a una libélula, en colores verde(cuerpo goma eva y cola) y negro (alas). La colita trenzada. Ojos de perlitas azul oscuro. Era lo único que tenía semejante a un insecto.
Dejé profindizar (nada ortodoxo en la pesca de libélula) rascando el fondo y ¡¡¡ZASSS!!!, una pintoresca Vieja del agua la tomó. Es un pez que para nada ofrece "combatividad", pero en ese momento era como haber enganchado un "Lingote de oro con escamas" de 18 kg. con un equipo # 4. ¡¡¡¡QUE FELIIIIIICIDAD!!!!!!, pesqué nuevamente en el Batel. ¡¡¡Gracias hermano querido!!!!
Podrá parecer una exageración, pero para nada lo fué para mí.
Batel estaba muuuuuyyyy "flaquito"(poco nivel), tenía un enooooorme pobreza material, pero, como esos amigos de la vida a los cuales no le a ido bien económicamente pero que contienen una inagotable riqueza espiritual, Batel, mi chamigo de toda la vida, desde que era niño, esta vez y como siempre, me "recibía con los brazos abiertos, y con su inconmensurable generosidad me permitía gozar en el extremo de mi línea a uno de sus tesoros (vieja del agua-pez limpiafondos)rescatado de su "pobre billetera", y además, ... me regalaba toda su infinita bondadad haciéndome sentir más pescador que nunca.
¡Una pesca que jamás olvidaré!. Por toda la connotación que tuvo.
Llegó la hora de despedirme, y solo le dije ,...¡hasta la próxima chamigo Batel!.-

Desde la provincia de Corrientes, Argentina,
Con el cariño de siempre,

Muchos chamamés,
Un abrazo gigante y,...
Un afectuoso sapukái.
Leo Kutú.-
p/d: Hoy la sequía y altas temperaturas (hasta más de 40º calor), nuevamente castigan con dureza la zona.-

domingo, 5 de julio de 2009

COMO UN SUEÑO,...SOLO RECUERDOS


Recuerdo cuando con gran entusiasmo decidía ir a pescar a mi amado Batel.
El "pobre" (no lo expreso peyorativamente sino que lo digo desde la piedad), hoy trata de recuperarse del duro golpe asestado por la sequía.
Su entorno maravilloso, su caudal rebosante de aguas claras coladas por la densa vegetación en su naciente, los esteros, vive en mi memoria.
Cuánta sabiduría, la de la Naturaleza. Así como nosotros colamos el café para desayunar, para que éste tenga una límpida preparación, la Madre Naturaleza cuenta con su "colador natural", los camalotales y demás vegetación. Y el agua discurrirá limpia y trasparente, como sana expresión de la pureza.
Esa pureza genuina que tanto nos hace falta mantener a nosotros los mortales.

Recuerdo cuando montaba mi bicicleta (¡cuán saludable es bicicletear!!!), o elegía hacerlo en moto, cuando no en automóvil.
Solo formas diferentes, lo escencial era ir a pescar. Estar junto a Batel.
En el camino era inevitable encontrarme con "mis hermanos de los anzuelos".
Como en aquella ocasión cuando cinco preciosos ñandùes se paseaban orondos mientras pillaban algùn insecto, semilla u otro alimento que les brindara el campo (en la toma, dos quedaron fuera de foco por estar distantes).
Apenas delatan la presencia de algùn extraño, levantan sus cabezas para escudriñar absolutamente todo.
Es que no quieren ser sorprendidos por nada extraño.
Hay quienes aseveran, sus plumas son las que más turbulencia producen al formar parte de una mosca.
Recorrer pedaleando esos idílicos 12 km sintiendo la brisa en el rostro, metiendo todo el aire que pudieran mis pulmones cargando olores salvajes, mientras mis ojos se deleitaban descubriendo esa reunión con revoloteos jubilosos de tantas garcitas disfrutando de la laguna.
¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!,...¡Qué tesoro guardado en mi memoria!!!!!!
Y yo intentando ser un salvaje más.
Estar "metido" en el medio de todo eso no lo cambio por nada.
Compartir momentos con tanta companía torna imposible sentirse solo.
Era una mixtura de sonidos, olores, colores, movimiento y cuántas "cosas" más. ¡¡¡¡Cuánto encanto!!!!!!!!!!!.


















Y llegaba al Batel.
Como si fuera poco, el verde colmado de "pompones de algodón".
Desde lo alto del terraplén divisaba ovejitas pastando allí junto a Batel, quien le proporcionaba la posibilidad de saciar la sed después de una opípara comilona, ja ja.
Se la pasan morfando pastos y agitando sus orejitas. Son preciosas. Recuerdo a Tom, una ovejita que cuando criatura criamos de pequeña y respondía al llamado por su nombre. También cuando le dábamos la mamadera de leche.
Allí estaban mis "hermanas de los anzuelos", dispuestas a brindarme su companía sin desatender sus acupaciones. Como debe ser.


Son muchas y variadas las moscas efectivas para los "lingotes de oro con escamas".
Pero una que me dió buenos resultados es esta.
Mis querubines participaron como bailarinas en una de las comparsas animadoras de los corsos en mi Pueblo, época de carnaval.
De sus trajes quedaron algunas plumas.
Como todo mosquero heché mano a tal producto y dispuse utilizarlo para darle forma a mosca alguna.
Salió esta.
Tuvo una sola contra si tratáramos de encontrarle alguna.
El anzuelo. Este por ser de gancho algo pequeño tiende a desprenderse una vez clavado y ante la firme defensa de tan arisco pez (Dorado). El nùmero más pequeño que utilizo para los "lingotes" es en nº 1/0 y el mayor 3/0 (excepcionalmente 4/0).

Qué lindo fué estar ante una corredera, lugar en que gusta mucho estar el lingote, porque al tomar velocidad el agua ésta aumenta en oxigenación.
Gas disuelto del cual es muy demandante el dorado.
Todo punto donde el líquido se acelera es un buen sitio para el Salminus Maxillosus (Dorado).
Mientras hacía volar mi mosca, una garcita se paseaba buscando su presa.
¡¡¡¡Maravillosa convivencia!!!!!!!!!
Me siento un agraciado de la vida, haber nacido y vivir por estos lares, antes que en el microcentro de una gran urbe rodeado unicamente de cemento.
Siempre necesité del verde para sentirme vivo. Poco tiempo me tocó recidir en la Capital Federal y sus zonas de influencia, entre otras ciudades. No pienso volver a esos centros. Unicamente de paseo, o maniatado, ja, ja.

Recuerdo una vez, cuando todo se presentaba lo más cercano a lo perfecto.
El sol calentaba mi rostro.
Las aves revoloteaban por los aires.
El ganado pastaba tranquilo y muy concentrado.
La cascada del Batel con su melodía propia y encantadora.
Los pajonales cercanos contoneándose como bailando un Chamamé (mùsica autóctona interpretada con acordeón, guitarras y bajo) romántico. Si hasta me parecía que los kaá guazù (hierbas grandes-pastos altos) formaban parejitas.
¡Fsssssssss!, ¡Fsssssss!, ¡Fssssssss!
La línea yendo y viniendo pasando por los pasahilos.
Mis manos firmes, una en el mango de corcho mientras la otra tratando de darle armonía al funcionamiento del conjunto.
Y la mosca nadando nerviosa en la corredera para ¡¡¡¡ZAAAASSSS!!!!! ser fagocitada por el Lingote.
Y la historia volver a escribirse: saltos, corridas, caña arqueada y emoción. Siiii ¡¡¡¡EMOCION!!!!!.
Son muchísimos los recuerdos de experiencias vividas en el Batel encerrados en el cofre de mi corazón.
Tal vez algùn lingote recuerde un beso de despedida antes de devolverlo a su "casa".
Hoy hubiera brindado lingotes muy bellos (el Batel).
A principio de este año y antes de la sequía, pude capturar en una tarde y sin caminar mucho, cuatro "lingotes de oro con escamas", siendo el más grandecito cercano a los dos kilogramos.
Es cuestión de esperar.
Siempre y cuando no se lleven adelante algunos malos proyectos de invertir en cultivos de sojas en la zona.
¡¡¡Que esto nunca ocurra!!!!!!!!!!. Sería el final.
Pero por ahora quiero seguir esperanzado y recordando lindas pescas pasadas junto a mi "hermano de los anzuelos" Batel.
En mi ùltima visita días pasados, comprobé que por las recientes lluvias (aunque insuficientes), volvió a regalarme la mùsica de su corredera. Solamente el pié sumergido, pero,...¡¡¡EL BATEL VIVO!!!!.
Me hace feliz acordarme de esos momentos en que todos,...¡NOS ESTRECHABAMOS EN UN ABRAZO Y...GRITABAMOS EL MEJOR DE LOS SAPUKAY!!!!!!!!!!.-
Un afectuoso sapukay.-
Leo Kutù.-

jueves, 12 de marzo de 2009

¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!,...¡¡¡¡¡¡EL PUENTE!!!!!!! (1º Parte)


Una vez lo dije, y me permito reiterarlo: A los amigos o "hermanos de los anzuelos", no se los avandona. (ver:¡CUÁNTO TE EXTRAÑO AMIGO BATEL!!!!!!!!!)
Estén donde estén, cueste lo que cueste, debemos acudir por ellos. Ellos siempre estarán esperándonos, porque también saben que, estén donde estén, sus amigos harán lo imposible por estar donde deben estar, ...junto a ellos.
Batel se fué, pero no murió.
Entonces en algún lugar permanece esperándome.
Con Gus, mi inseparable compañero de aventuras, nos planteábamos, dónde buscarlo.
Estaba seguro que, como nosotros cuando niño, al estar enfermo acudiría a su "vientre de orígen", los esteros.
Sin dudarlo me dije,...¡Siiiiiiiiiii!, los esteros, allí estaría recuperando fuerzas.
Pero claro, por agua no se podría, esta no existe.
Nos quedaban dos vías, por aire o por tierra.
Nuestras posibilidades estaban limitadas a la vía terrestre (obvio).
Tendríamos otro obstáculo. No hay accesos en automóviles o algo semejante, y la distancia es muy, muy larga.
Uno de estos tantos días en que me pasaba pensando cómo haría para visitarlo, se me ocurrió.
¡A caballo!,...¡Siiiiiii, a caballo!.
No lo dudé más. Apenas Gus visitó mi casa (lo hace a diario, es novia de mi hija Vero), se lo comenté.
Inmediatamente, me respondió, ¡ Siii, vamos!. Gus desde niño y por varios años, desempeñó tareas en el campo. Las conoce muy bien. Su otra pasión es domar novillos, hoy Vero (mi querubín) no se lo permite por temor a que resulte lastimado; es natural, lo ama.
Para el día elegido, debía traer del campo uno de los caballos, "Paépa" (en idioma guaraní:¿qué tal? o ¿cómo andas?, primer saludo al encontrarnos con alguien), el montado (así denominan en la zona al equino que le sirve de medio de transporte a diario) de su abuelo. Al otro (caballo) ya lo tenía consigo, "Pirá" (pez). Confieso que ambos no tenían nombre, estos los elgí para la ocasión. Tal vez les quede para siempre.
No queríamos esperar más, de tal modo que, el día estaba decidido. Saldría yo de dictar clases en el colegio secundario (16:30 hs.), avisaría a Gus y vendría por casa con los caballos listos para montarlos y partir. Sin tiempo que perder, ni en meriendas, habría oportunidad al regreso.
La travesía sería larga, casi tres horas de cabalgata por lugares agrestes, tiempo igual para volver...¡Cómo me gusta!,...¡Cómo me gusta!.
El pensamiento que nos "veríamos" junto a Batel, nos llenaba de entusiasmo.
¡Partimos!!!. Miramos el reloj y marcaba las 17:00 hs., hermosa tarde, eso sí, en esta época (verano) con varios grados de temperatura sobre los 30º, el sol pega de lo lindo, ja, ja.
No importa, por Batel, vale el esfuerzo.
No llevamos ningún elemento para pescar, nuestro único bolso portaba un termolar con agua para calmar nuestra sed. Es que no ívamos a pescar, nuestro cometido era el reencuentro con Batel, allá en sus orígenes.

Al cabo de mucho andar, llegamos al primer puesto (casa donde vivieron el personal de una estancia-establecimiento ganadero-para controlar sectores de campo). Los propietarios poseen grandes extensiones, por lo que requieren de estas construcciones cada tantas hectáreas para facilitar el control de sus haciendas. Puesteros se llama al personal que realiza esa función laboral viviendo allí. Es habitual que lo hagan junto a sus familias (esposas e hijos, estos concurren a las escuelas rurales donde cuenten con ellas). Familias sacrificadas si las hay.
La travesía prosiguió. El entusiasmo era muy arraigado en nosotros. Teníamos toda la naturaleza salvaje para disfrutarla.

Pasó el tiempo y llegamos al segundo puesto. Recorrimos un largo trecho desde la inicial salida.
Hasta aquí, la ruta nos era conocida, ahora todo sería descubrimiento y sorpresas.
En el lugar tropezamos con el primer impedimento serio, un alambrado sin paso. Gus se encargó en adaptarlo para tal fin, de no ser por él allí hubiera terminado nuestro peregrinar. ¡Qué pena !.
Reiniciado el paso de "Paépa" y "Pirá", nos adentramos a un sector de mucho peligro para ellos. En el lugar abundan los tatúes y estos son de construirse sus cuevas. Debíamos avanzar muy, muy despacio a pesar de cubrir una larga distancia. Si se apura el paso, al meter la pata en los agujeros resultarían lastimados. Tardamos mucho, pero seguros.

En ese tránsito, nos encontramos con la primer aguada. En esta época de sequías agudas, existen muy pocas. El ganado tiende a reunirse en sus cercanías por ese motivo.
El calor del sol seguía siendo algo cruel con nosotros. Grandes sorbos de agua calmaban nuestra sed.

La vegetación comenzaba a hacerse notar de una manera diferente. Iniciábamos la zona de montes y pastos altos.
En ocasiones debíamos apoyar nuestros pechos sobre la montura, para pasar justos por debajo de las ramas de los innumerables arbustos. Inevitable era sentir, la más que caricia de sus maderas, ja, ja. dejandonos algún recuerdo en nuestras pieles.
Pero todo valía por ver a Batel.
En mi caso montaba a "Paépa", Gus lo hacía sobre "Pirá".
¡Qué noble animal es el caballo, cuánto afecto les tengo!.
Protagonistas indispensables para intentar hacer realidad nuestro sueño. Nos llevan a cuestas sin manifestar disconformidad alguna, son únicos en tanta entrega.
Si hasta por momentos nos marcan el camino, nos indican con su voluntad por dónde es mejor hacerlo,...¡Cuánta bondad!.
Del otro lado del alambrado el campo se mostraba limpio, pero no teníamos cómo acceder a él.
Nuestra visión nos devolvía malas noticias.
El monte se "cerraba" y una vez más estábamos ante un escollo que nos dejaría fuera de la aventura de llegar a Batel.
Mientras avanzábamos, hacíamos infinitas disquisiciones con Gus.
Empezábamos a plantearnos que deberíamos dejar a "Pirá" y "Paépa".
Esto me daba mucha tristeza. Igualmente la decisión era llegar aunque sea a pié. Aún faltaba mucho y se presentaba otro inconveniente, no alzamos botas y las víboras son de cuidarse de ellas. Se nos estaba complicando todo.
El calor seguía pegando con su particular rigor. Pero ese olor a campo y salvajismo nos nutría intensamente.
De pronto cuando ya casi la misión se abortaba, una milagrosa mirada hacia la izquierda y,...¡Eureka!,...postes del alambrado casi derrumbados.
¡Nuestra salvación!, ...por allí ingresaríamos´. La esperanza renació. Se nos iluminaron los ojos.
Así lo hicimos con sumo cuidado para que no tropezaran los caballos. En estas ocasiones cuando se sienten enredados, se alteran y pueden dañarse físicamente. Esto no estábamos dispuestos a posibilitar.

Ya nos encontrábamos del otro lado. Los pajonales y pastos altos (caá guazú: hierba alta. Caá: hierba. Guazú: grande. Se traduce para el caso: pastos altos) hacían sentir su presencia, el monte también.
Buscando limpiones dentro del monte avanzamos lentamente. La vegetación se tornaba muy alta. En un momento tuvimos que orillear una zona de fango, agua y pasto. Lugar éste muy riesgoso. A simple vista se presenta como una linda pradera, pero esconde una trampa natural. Se debe saber leer la morfología del lugar para no caer en ella.
De pretender traspasar por ese punto, los caballos se empantanarían hundiéndose hasta la panza, requiriéndose de otro animal en tierra firme para tironearlo con sogas como un malacate y rescatarlo. El ganado en su búsqueda de buenas pasturas suelen caer allí, y si no se los saca, perecen en el lugar ya que queriendo salir por sus medios, más se entierran.
A espaldas de Gus se aprecia ese sector blando con un color verde diferente.
Seguimos adelante, con mucha alegría acompañados por la sonoridad del canto musical de los pájaros, las voces de las bestias y otros sonidos del monte, un deleite para los oídos.

Si antes la hierba era alta, ahora lo era más aún, tanto que casi nos hacía desaparecer a caballo y jinete.
Por delante quedaba mucho recorrido a pesar de lo largo del tránsito hecho.
Estábamos enteros, físicamente, de espíritu, de salud y pensábamos solamente en el reencuentro con Batel, allí en el puente del ramal ferroviario (hoy en desuso). Era el punto de referencia y la meta. Sabía que por debajo de él, las aguas de Batel estarían. Generaba esperanza y la energía suficiente para seguir.
Varias veces estuve en ese lugar (El Puente), aunque siempre el acercamiento lo hice por agua, cuando el canal de Batel rebozaba de vida. ¡Qué lugar encantador y lleno de misterio!
Allí se confunden en un abrazo, monte, arroyo (que en otro lugar sería considerado un río), pescador, fauna, flora, etc.. Abrazo único, entre hemanos de los anzuelos.
El puente fué construido en el siglo antepasado. Ya volveré sobre algo más de historia.
El monte se entramaba por delante nuestro, las plantas altas y espinosas emergían como un ejército de custodia, los cardos en el piso también, pero debíamos llegar. Por un momento fué como si hablaran, ¡"Los dejaremos pasar, no se aflijan, los dejaremos pasar"!. Ellas (las plantas) habían decidido colaborar en la misión, al fin y al cabo, somos todos amigos.
Batel nos estaría esperando con esa fe del chamigo (en lengua guaraní: mi amigo)que sabe que tarde o temprano, sus afectos estaríamos junto él.
Con Gus, reiterábamos la búsqueda de lugares más accesibles.
En algo el calor había menguado. Nuestro hermano de los anzuelos, El Sol, también consideraba darnos una mano para el reencuentro. ¡Gracias Chamigo!.
Otro par de tragos refrescaron nuestras gargantas.
Por un momento, entre bromas y recuerdos de otras aventuras vividas, vimos en nuestros rostros la expresión más acabada y mejor "dibujada" de la felicidad.
Sabíamos que llegaríamos,...no se como,...pero llegaríamos.
Un afectuoso sapukay.
Leo Kutú.-
(Continuará)